Aprendiendo a ser madre… 2


¡Buenos días!

Prometí un relato sobre mi experiencia a la hora de dar a luz y como me estaba afectando físicamente y mentalmente, y lo prometido es deuda.

Empezaré diciendo que soy afortunada a la hora de haberme quedado embarazada, ya que muchas mujeres están luchando por ello día tras día y desde aquí las animo a seguir luchando y que nunca tiren la toalla o dentro de las posibilidades de cada mujer opten por las alternativas que a día de hoy hay a nuestra disposición.

Desde el principio tuve un embarazo molesto, como sabéis durante el primer trimestre estuve literalmente todo el día arrodillada delante de un inodoro. En el segundo trimestre y parte del tercero me olvidé por completo que estaba embarazada ya que apenas tenía síntomas y encima estaba siendo muy afortunada con mi genética ya que mi cuerpo no estaba notando cambio o alteración alguna.

Ahora bien, mi estado físico y mental cambia justo 2 horas después de entrar en el hospital para inducirme el parto habiendo alcanzado las 42 semanas de embarazo y ya que mi bebe no quería salir. Nada más llegar me introdujeron una pastilla a las 9:00 de la mañana, la cual conseguiría que tuviera contracciones regulares y el parto empezara de manera natural. Así continué durante todo el día hasta las 22:30 de la noche aproximadamente que para mi sorpresa rompí aguas en la habitación que me habían asignado ya que durante todo el día no había conseguido dilatar ni un centímetro el cuello del útero. Fue justo en ese momento donde me di cuenta de que mi bebé no nacería de forma natural por el color que tenía el agua que expulsaba, aunque la esperanza nunca se pierde y opté por luchar para que fuera natural. Lamentablemente y tras contracciones que parecían que estaban cronometradas por el mejor creador de relojes del mundo, mi bebé había decidido moverse a última hora (supongo que el hizo ese gesto para apoyar la teoría de su madre en que algo no iba bien) introduciendo su cabecita entre mis riñones y creando así que sufriera unos dolores insufribles y que hicieron recapacitar a los profesionales (desde aquí quiero agradecerles todo el trabajo que hicieron y lo bien que se portaron conmigo) que me estaban atendiendo de que finalmente mi parto acabaría en cesárea urgente. Justo a las 03:55 de la madrugada, recuerdo tan bien la hora por que a cada minuto miraba el reloj recordando las palabras de mi matrona “una más, una menos”, pensando en que esa frase no serviría conmigo, tuve una contracción en la que el ginecólogo y la matrona desaparecieron, mientras yo expulsaba unas aguas oscuras, como si fuese sangre oscura. Mi pareja que desde el minuto cero estuvo a mi lado, pendiente de que estuviera bien, de que nada me faltara y dándome ánimos en todo momento y diciéndome que todo saldría bien, gracias cariño desde aquí por todo lo que has hecho, lo que haces y lo que sé que harás, te quiero mi vida. Por fin aparecieron y en menos de cinco minutos me prepararon, me dijeron que me harían la cesárea y justo a las 4:55 de la madrugada escuché un leve llanto de Martxel y es justo en ese momento cuando todo lo contado en este relato hasta ahora se me había olvidado para darme cuenta de que mi vida tenía sentido y era la mujer más feliz del mundo, aún sin haber visto su cara y con tan solo haber escuchado levemente su llanto.

Efectivamente el ginecólogo después del nacimiento de mi bebe me dijo que estaba a punto de tragar el líquido, venía con dos vueltas del cordón en una de sus piernitas y estaba mal colocado para salir. Por suerte para mí y gracias a mi cabezonería, no firmé la epidural en ningún momento, ya que si me la hubieran puesto quizás al no sufrir tanto hubieran esperado más para realizarme la cesárea y así Martxel o yo haber sufrido daños irreparables o innecesarios.  Con todo esto solo quiero que sepáis una cosa, antes de dar a luz todas aquellas mujeres que se aventuraron a decirme como sería mi parto coincidían en que cuando le viera la cara todo lo demás no me importaría y desde aquí debo decir a las futuras madres solo una cosa: “dicen la verdad”. Aunque también añadiría en que confíen en ellas mismas y en su bebe, el cuerpo es sabio y van a tomar la decisión acertada para el bienestar de ambos.

Hasta ahí lo que a mi parto se refiere, ahora viene lo bueno… A la mañana siguiente y tras haber descansado un poco, ansiosa de dar a conocer al mundo entero a Martxel me doy cuenta de que no me puedo mover, no puedo toser, ni reír, apenas me dan de comer y lo peor de todo no puedo valerme por mi misma para coger y querer a mi bebe. Me lo tienen tumbado a escasos centímetros de mí en una cuna transparente que para mí es como una urna a la que no puedo acceder y odiaba de una manera inimaginable.

Es aquí donde hablaré de mi estado físico y mental, ya que considero que el post parto después de una cesárea es mucho más doloroso que todo lo relatado anteriormente.

En lo que al estado mental se refiere, te sientes impotente, inútil de no poder hacerte cargo de tu bebe y que cada vez que quieras darle el pecho o simplemente abrazarlo no puedas por que tienes 14 puntos en la parte inferior de tu barriga clavándose y recordándote que durante los días posteriores será así. También tienes a todo el mundo que va a visitarte opinando de cómo deberías darle el pecho, como deberías agarrarle la cabeza, como cogerlo, cambiarlo, que tono de voz utilizar o millones de cosas más…eso sin darse cuenta de que tienes justo esos 14 puntos que no te dejan actuar realmente como quisieras. Te sientes con ganas de llorar, gritar y mandar a todo el mundo a la mierda… mi consejo es que los mandéis cuanto antes o sino tanto tu como él bebe sufriréis un estrés innecesario y realmente traumático.

En cuanto al estado físico seré muy concreta, ya que durante todo el embarazo lo único que se me hinchó fue la barriga y al alcanzar los  7 meses la cara y las manos. También me salieron granos y mucho vello por la cara y pecho, parecía que me había puesto botox en labios y nariz y mi cabello estaba sin vida y no quería crecer.

Por suerte todo eso ha desaparecido, absolutamente todo y os puedo decir que ha sido aproximadamente a los 7 días después de haber dado a luz, pero evidentemente han quedado secuelas y para alguien delgada como yo y acostumbrada a verme siempre de esa forma, el simple hecho de tener un armario lleno hasta arriba de ropa y ver que no te entra nada o casi nada te preocupa, aunque veas visiblemente y gracias a la báscula que día tras día te vas recuperando y tu silueta vuelve a su estado normal.

Cuando me quedé embarazada pesaba exactamente 58 kilos y la última semana de embarazo pesaba 77 kilos, de los cuales 10 kilos cogí el último mes, no me preguntéis como y sé que muchas pensareis que no es cierto, pero es así, al final he cogido nada más y nada menos que 19 kilos en mi embarazo. A día de hoy y tras 21 días después de dar a luz peso exactamente 68 kilos, con lo cual aún me quedan por perder 10 kilos y creo que serán los más complicados de perder. Sé que muchas pensareis que no puede ser, sobre todo las que me veis por la calle como si nada y con ropa que efectivamente es mía, anterior al embarazo, pero os contaré mi secreto.

Siempre me ha gustado la ropa más ancha de lo habitual, más conocido como estilo “oversize” por lo que en mi armario predominan prendas que deberían de ser de una talla y que por suerte para mí en estos momentos es de una o dos tallas más.

También he de decir que cometemos errores garrafales como seguir queriendo ser como antes o ponernos las mismas prendas de antes y el mejor truco en estos casos es aceptarse a si misma, darse cuenta de que tu cuerpo ha cambiado, tú has cambiado y no por ello eres más o menos atractiva.

Los primeros días me ha costado aceptar todo esto, que mis vestidos no entraban, que tengo un flotador a la altura de mi ombligo y que la mayoría de mis pantalones no suben por encima de la rodilla. Pero que es lo que debo de esperar tan solo 21 días después de haber dado a luz, habiendo estado 42 semanas cambiando físicamente día tras día y habiendo traído a un bebe de 4 kilos…simplemente lo único que debo aceptar es que todo ha salido bien, mi bebe y yo estamos sanos y que habrá mucho tiempo para recuperar la figura y en caso de no conseguirlo aceptarse y quererse tal y como cada uno es, ya que lo bello de una persona no está por fuera sino por dentro y recordemos siempre que la clase y el estilo no lo poseen solo las personas delgadas o con un cuerpo 90-60-90, sino una persona con actitud, que se valore y sobre todo que sea segura de sí misma.

¡Madre mía!, ¿que aburrimiento de leer tendréis no?, bueno para cuando ando escasa de palabras jajajaja

Ya termino, pero no si antes describir el look de hoy y haceros ver lo que os digo con palabras, pero en imágenes. He combinado mis boyfriends, esos que antes casi se me caían y tenía que utilizar cinturón y ahora se me ajustan a mis piernas como un guante, con una camisa blanca básica y así disimular el volumen de mi barriga. Para seguir disminuyendo me he puesto esta chaqueta en color rosa palo de la firma ROMWE, estilo oversize, como os decía , para disimular mis cadera y tapar así el prominente trasero que tengo ahora jajaja

Referente a los complementos he escogido un bolso de hombro en piel de ante en color azul, unas pulseras muy divertidas, ideales para este verano y este impresionante reloj que me ha regalado mi mamá de la firma “Michael Kors” de piel en color rosa palo que me tiene loca de amor.

El calzado escogido son unos oxfords de la firma “Ángel Infantes” en piel y ante y con tonos azules que os combinarán con todo, además son súper comodísimos y estilizan mucho gracias a su plataforma.

Ahora ya si os dejo, que estaréis hasta las narices de leerme hoy jejeje… Espero que os guste la entrada de hoy y por favor recordad mi consejo: “Amaros sobre todas las cosas, valoraros y creed en vosotras” BESOS

Fotografía: Miguel María Intxausti Pérez

Camisa / Shirt: Bershka SIMILAR HERE
Chaqueta / Jacket: Romwe HERE
Jeans: H&M SIMILAR HERE
Zapatos / Shoes: Ángel Infantes (Teresa Mayo) HERE
Reloj / Watch: Michael Kors SIMILAR HERE
Bolso / Bag: Dovana (Tienda Local) SIMILAR HERE
Pulseras / Bracelets:  Dovana (Tienda Local)

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2 ideas sobre “Aprendiendo a ser madre…

  • Yara

    Grandes tus palabras,y sin duda tú, me ha encantado la entrada, Martxel el día de mañana, estoy segurisima de que se sentirá orgulloso de la mamá que tiene. Un besazo campeona